Parece que España se ha convertido en el destino vacacional favorito del primer ministro de Reino Unido, David Cameron.
Después de haber elegido este lugar en casi todas sus escapadas de los
últimos años, tiene planeado volver para pasar las vacaciones de Semana Santa en la isla canaria de Lanzarote acompañado de su esposa, Samantha y sus hijos, Arthur, Nancy y Florence. Su plan es viajar el 24 de este mes y volver a Londres el día 30.
Samantha y David Cameron durante sus vacaciones en Ibiza en 2014. Cordon Press
El político, de 49 años, ya es un habitual en sus retiros
vacacionales en España. Granada, Mallorca e Ibiza están entre sus
destinos favoritos, pero el que más parece gustarle es Lanzarote.
Este es el tercer año consecutivo que elige la isla canaria para pasar
Semana Santa. En esta ocasión, el primer ministro británico se alojará
en un hotel situado en la zona turística de Playa Blanca, en la costa
del municipio de Yaiza, al sur de la isla, según cuentan fuentes del sector turístico de Lanzarote.
Las vacaciones de Cameron suelen ser como las de un turista más. En su primera visita, en 2014, viajó
en un vuelo de la compañía de bajo coste Ryanair y se hospedó durante
seis días en un establecimiento de turismo rural. Durante ese periodo de
descanso, se vio al primer ministro británico disfrutando de unas
vacaciones de lo más comunes: surfeando junto a sus hijos, comiendo
pescado en un restaurante de cocina tradicional o haciendo la compra en
un supermercado.
El primer ministro británico y su mujer en Palma de Mallorca en 2012. PETER BYRNEAFP
Cuando la familia abandonó la isla de los volcanes, el Cabildo de
Lanzarote encargó un estudio sobre la repercusión de su estancia en la
isla. Concluyó que había generado un impacto informativo en los medios de comunicación británicos cuyo valor publicitario superaba los 1,2 millones de euros.
Desde hace años, Lanzarote ha sido destino vacacional habitual de
numerosos dirigentes políticos. Por la isla han pasado personalidades
como los expresidentes españoles Felipe González, José María Aznar y
José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente de la República Checa
Václav Havel, el expresidente ruso Mijaíl Gorvachov, el alemán Helmut
Kohl y, recientemente, el primer ministro irlandés, Michael Higgins.
La Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES)
ha pedido que se prohíba la publicidad de su sector en el mobiliario
urbano y en especial en las farolas y en los propios portales. Esta
medida pretende luchar contra el intrusismo que sufre este oficio y que
ha supuesto incluso que bandas de delincuentes se oculten tras estos
anuncios y que aprovechen los cambios de cerraduras para hacerse con una
copia de las llaves. De esta forma, desvalijan las viviendas cuando no están sus moradores.
La medida no es novedosa y ya la han adoptado en España los
Ayuntamientos de Tarragona y Reus. Ambos Consistorios han prohibido las
pegatinas de cerrajeros en farolas, escaparates y puertas de garajes,
entre otros lugares. “No sólo es una cuestión de limpieza del mobiliario
urbano, sino una cuestión de seguridad ciudadana”, reconocen desde la
Unión de Cerrajeros. Este colectivo alerta del peligro que supone llamar
muchas veces a estos teléfonos ya que no aportan ni un sólo dato de sus
empresas, ni de sus profesionales, ni un domicilio social ni un lugar
donde reclamar en caso de problemas.
“Hemos trabajado de forma muy estrecha con la policía para ver qué
hay detrás de esas pegatinas. En ninguno de los casos son cerrajeros.
Algunos son meros intermediarios que cobran auténticas salvajadas y
mandan a hacer el servicio a personas que destrozan la puerta, la
cerradura en lugar de abrirla”, relatan desde la UCES.
El problema es mucho mayor en otros casos, ya que se ocultan “negocios
todavía más oscuros” y que en muchas ocasiones están relacionados con
bandas de delincuentes que utilizan sus conocimientos en aperturas de
puertas para robar, principalmente.
El robo en el interior de pisos, con o sin moradores, es el delito que más creció en los tres primeros trimestres del año pasado
en la región, con 5.557 denuncias, según el Ministerio del Interior. Se
producía un asalto de estas características cada hora en la capital. En
algunos lugares como Alcobendas, había subido de manera importante.
Habían crecido un 52,9%, al pasar de 119 a 182 en los nueve primeros
meses del año.
“Desde UCES siempre recomendamos no llamar nunca a un cerrajero que
no se identifique y que no ofrezca las máximas garantías de seguridad”,
concluyen.
El FC
Barcelona se proclamó campeón de la Liga 2014-2015 tras ganar en el
Calderón. Fue la culminación de una temporada marcada por la conjura del
vestuario y los goles del tridente
El FC Barcelona se proclamó campeón de la Liga 2014-2015
tras ganar al Atlético en el Calderón (0-1). El equipo blaugrana
conquistó así su vigesimotercer título en esta competición y dio su
primer paso hacia un triplete histórico. El dia 30 de mayo espera la final de la Copa (ante el Athletic, en el Camp Nou) y el 6 de junio la final de la Champions (contra la Juventus en Berlín).
Esta Liga ha estado marcada por la conjura del vestuario y los goles del tridente. Una conjura que se inició tras el KO de Anoeta (el 4 de enero) y que, acompañada de las decisiones del presidente Bartomeu (destitución de Zubizarretay anuncio de elecciones anticipadas),
llevó al equipo a ganar 18 partidos de 20 en cuatro meses, con solo una
derrota (0-1 ante el Málaga en el Camp Nou) y un empate (2-2 en el
campo del Sevilla).
La reacción la lideró, sin duda, Leo Messi. El mejor jugador del mundo no quería sufrir otro año en blanco. Y, tras un pacto de no agresión con Luis Enrique (con el que había tenido sus más y sus menos hasta entonces), tomó las riendas del equipo. Junto a sus amigos y compañeros de ataque, Neymar y Luis Suárez, formó un tridente demoledor que fue capaz de superar todas las adversidades y batir récords de efectividad.
La magia de Messi, Neymar y Luis Suárez, junto a la aportación de los nuevos fichajes como Bravo y Rakitic y la 'recuperación de un pilar como Piqué,
han sido las bases de este título de Liga. El tridente ha sido capaz de
marcar 76 goles en el torneo (41 el argentino, 19 el brasileño y 16 el
uruguayo) de los 108 que ha conseguido el equipo blaugrana. Y el portero
chileno solo ha encajado 19 tantos. La eficacia ofensiva y la solvencia
defensiva se han conjugado para convertir al FC Barcelona en un conjunto demoledor. Luis Enrique,
tremendamente criticado al inicio de la temporada por sus múltiples
rotaciones (en ocasiones parecía que sin sentido) y por una evolución en
el estilo (menos toque y más fútbol directo), ha acabado siendo jaleado
por los aficionados culés. El técnico asturiano, casi siempre áspero
con los medios de comunicación, ha pasado de ejercer una autoridad feroz
a claudicar al liderazgo de Messi. Decisión inteligente que le ha llevado a ser el entrenador de un equipo campeón.
Pero no todo han sido claroscuros en el primer (¿y último?) año de Luis Enrique.
Ha conseguido, por ejemplo, que los futbolistas lleguen a la recta
final de la temporada en estado de forma físico excepcional. Y en eso
tiene mucho que ver la labor de Rafel Pol. Y ha subsanado una de las grandes lagunas de la historia reciente del Barça: las jugadas a balón parado (tanto defensivas como ofensivas). Aquí ha contado con la inestimable ayuda de Juan Carlos Unzué.
Tras ganar la Liga, el FC Barcelona afronta ahora el reto del triplete,
con el sueño de igualar al Pep Team de la temporada 2008-2009. Está a
solo dos partidos de conseguirlo. Solo 180 minutos le separan de la
gloria.
La asociación de cerrajeros alerta de la
proliferación de falsos profesionales que aprovechan para saquear
viviendas y de la ayuda de internet para lograr herramientas y
certificados exprés
Morata. Tuvo que ser él. El fútbol tiene alma de novelista.
Sádico, pero novelista. Morata, el chico dela cantera. El delantero que
no servía. Cuando se marchó a la Juve no faltó quien imaginó lo
que acaba de ocurrir. Todos lo escuchamos, en boca ajena o en cabeza
propia, aunque le prestamos poca atención. Más que una predicción fue un
presentimiento, una posibilidad expresada para invalidarla, como
hacemos tantas veces y con escaso éxito. "Anda, que como se encuentren
en Champions... Anda, que como elimine al Madrid…".
Pues sucedió. Morata marcó en Turín y repitió en el Bernabéu; no hubo
jugador más relevante en la eliminatoria, ningún protagonista a su
altura. Es obvio que le dolió y es fácil suponer que todavía le duele.
Al ser sustituido en el minuto 83, abandonó el campo juntando las manos,
reclamando perdón divino. Que no se preocupe porque está perdonado. Si
además quiere ser bendecido y repatriado con presentación en el palco
de honor del Bernabéu, sólo necesita tumbar al Barcelona en Berlín. El
presidente podrá decir entonces, sin que le falte razón, que Morata
nació (y creció) para jugar en el Real Madrid.
En fin. Es curioso. Durante veinte minutos de la primera
parte tuvimos tiempo para sospechar lo peor y añadirle detalles. La
Juventus se plantaba en el área de Casillas con una facilidad inaudita.
Los italianos se habían sobrepuesto a los cinco primeros minutos
(cabezazo de Bale y remate de Benzema) y circulaban por el campo como si
el estadio fuera suyo, ajenos al miedo escénico, al ardor local y al
calor africano. El Madrid jugaba como si tuviera ventaja en el marcador,
confiado en una contra, pero igualmente expuesto a los contragolpes del
adversario. Nadie sujetaba el mediocampo y sucesivamente echamos en
falta a Pirri, Stielike, Jankovic, Schuster, Redondo, Modric y Ramos
(con perdón).
A los 13 minutos, Casillas repelió un chut raso de Vidal,
culminación del dominio visitante. El tiro tenía su miga y la parada
adquirió una importancia simbólica, casi mágica. Eso creímos. En un
partido lleno de inquietudes, Iker restaba una. Poco después, Isco levantó al Bernabeú con recorte fabuloso dentro del área y un intento de vaselina.
El Madrid encerró a la Juve y nos recordó la importancia de pisotear
el área rival: antes de que acertara un delantero se equivocó Chiellini.
James penetró en el área y el central le avasalló. Cristiano adelantó al Madrid con un golpeo centrado que generó un grito de éxtasis y alivio.
A continuación pasó el tren de la final. Benzema condujo un
contraataque que Cristiano no supo convertir en gol, pese a lo
beneficioso de la situación: defensa burlado y Buffon a dos metros. En
el peor momento, el Balón de Oro sufrió un ataque de generosidad y
buscó a Isco, o a Benzema, no quedó muy claro. No volverá a ocurrir en
los próximos años. Pese a todo, el campeón tenía el encuentro donde quería y a
Benzema donde nadie hubiera imaginado. Después de dos meses en el dique
seco, en la cabeza del francés se celebraba un congreso de musas.
Todo lo hacía bien y con sentido artístico. En esas condiciones, hay
que reprochar al equipo que no le diera más balones, todos, antes de que
le venciera el agotamiento.
En la segunda mitad la Juventus salió como en la primera, valiente y
segura de sí misma. Marchisio pudo empatar en el 50 y Morata lo hizo
seis minutos después. No podía ser otro. El remate fue espléndido, por
cierto. Más que por la ejecución, notable, por la rapidez del
movimiento: control y tiro en el mismo gesto. En esta ocasión, más que contener el festejo, le costó disimular la pena.
Faltaba un mundo, pero no había fuerzas para abarcarlo. Ni puntería.
Bale encadenó ocasiones clarísimas que no fue capaz de embocar, por los
nervios o por el destino, quizá por la diadema. El asedio del
Madrid fue apasionante, pero desordenado. La Juventus sufrió poco o
nada; hasta diría que disfrutó en los últimos minutos, 'penne' con salsa
italiana. Su estallido de felicidad tiene justificación, porque merece
la final. Para el Madrid queda el peor castigo posible: casi tres meses hasta la próxima temporada.
El Sevilla está muy cerca de disputar su cuarta final de la Europa
League tras golear por 3-0 a la Fiorentina en la ida de su eliminatoria
de semifinales. Aleix Vidal, con un doblete, y Gameiro marcaron l gol.
Qué quieren que les diga. Se adoran. El Sevilla y la Europa
League viven un idilio intenso que empezó hace nueve años con un golazo
del eterno Puerta y así sigue la cosa hasta el día de
hoy, en el que despedazó a una Fiorentina que empezó metiendo miedo en
el Pizjuán y acabó impotente y casi sentenciada.
Se agotan los calificativos para este equipo, que está cerca, muy
cerca, de repetir final europea por segunda vez en su historia. Ahí es
nada. Es normal que la Champions acapare los focos, pero lo que están
logrando los nervionenses en esta competición es casi irreal. Tengan en
cuenta que si ganan el título serán los primeros en sumar cuatro Europa
League. Y todo ello en apenas diez años. Lo dicho, irreal.
El partido de este jueves es fiel reflejo de lo que significa esta
copa en Nervión. Impresionante puesta en escena de los hombres de Emery,
que supieron sufrir cuando la Fiore apretaba y dar la estocada cuando
dudó, sobre todo en una segunda parte de claro color local.
El 3-0 de este jueves cobra especial relevancia viendo la entidad del
rival, una Fiorentina que llevaba cinco años sin perder un partido
europeo a domicilio. El equipo de Montella no tiene de italiano más que el nombre, porque su fútbol es tan atractivo como elaborado.
Lo sabía el Sevilla, que superaba a su rival en pegada y físico, armas que los de Emery explotaron hasta la saciedad.
Una ocasión de Mario Gómez a los cinco minutos, asistido por un motivadísimo Joaquín,
fue la carta de presentación de un equipo que, pese al 3-0, dejó una
grata impresión en el Pizjuán, sobre todo en la primera parte.
El Sevilla, mucho más vertical, tiró de efectividad en su primera gran ocasión. Inapelable el remate de Aleix Vidal tras una notable combinación entre Vitolo y Bacca.
El 1-0 debía dar tranquilidad a las huestes rojiblanca, pero la Fiore reaccionó con furia y Mati Fernández casi empata de inmediato tras una internada soberbia de Joaquín por la banda. El chileno probó de nuevo fortuna con un remate desviado por Sergio Rico, que tuvo que emplearse más a fondo si cabe para desviar un disparo a bocajarro de Salah cuando
aún no se había cumplido la media hora de partido. Fueron los mejores
minutos del conjunto 'viola', pero sin pegada, ya saben, no hay paraíso.
El Sevilla, que había aguantado el chaparrón con entereza, golpeó de
nuevo al comienzo de la segunda parte, tras un robo de balón de Vitolo que Vidal rentabilizó con un remate de pillo, pues Neto se había vencido esperando un centro del carrilero catalán.
El 2-0 fue una puñalada en el corazón 'viola', pues este equipo tiene
más calidad que espíritu. Fueron minutos de enorme zozobra italiana,
con un Sevilla crecido que empezó a manejar el partido casi a su antojo.
El tercer tanto vino a confirmar las sensaciones que transmitía el
partido. Primorosa jugada del Sevilla por la banda izquierda y centro de
Trémoulinas que Aleix Vidal -quién si no- remataba en el primer palo, propiciando el desvío a bocajarro y sin oposición de Gameiro a la red.
En plena bacanal rojiblanca, Banega pudo sumarse a
la fiesta con un cuarto gol, pero hubiera sido demasiado castigo para
una Fiore que trató de recomponer la figura en los minutos finales.
Un posible penalti de Coke sobre Joaquín, en una carga que Brych consideró
insuficiente para señalar el punto de castigo, fue lo más cerca que
estuvieron los italianos de anotar un tanto que les hubiera metido de
lleno en la eliminatoria, porque este 3-0 parece una losa demasiado
pesada.
Al final, nueva fiesta en el Pizjuán. Varsovia está ahora mucho más
cerca pero no estaría de más recordar el papelón del año pasado en
Mestalla, porque no siempre va a aparecer la cabeza salvadora de Mbia o Palop.
Si es así, si el Sevilla sale a por todas en el Artemio Franchi en
vez de especular con este generoso resultado, la cuarta copa estará a un
solo paso. Y esta historia de amor seguirá su curso.
s
tantos de un equipo que superó a su peligroso rival en físico y pegada.
Un empleado del aeropuerto se quedó dormido en la bodega del avión, cuando se despertó el avión ya estaba en el aire. Los golpes procedentes de la zona de carga alertaron a la tripulación que rápidamente inició el aterrizaje de emergencia. El trabajador resultó ileso pero fue trasladado al hospital para realizar un test de drogas del que se desconoce su resultado.