Qué quieren que les diga. Se adoran. El Sevilla y la Europa
League viven un idilio intenso que empezó hace nueve años con un golazo
del eterno Puerta y así sigue la cosa hasta el día de
hoy, en el que despedazó a una Fiorentina que empezó metiendo miedo en
el Pizjuán y acabó impotente y casi sentenciada.
Se agotan los calificativos para este equipo, que está cerca, muy cerca, de repetir final europea por segunda vez en su historia. Ahí es nada. Es normal que la Champions acapare los focos, pero lo que están logrando los nervionenses en esta competición es casi irreal. Tengan en cuenta que si ganan el título serán los primeros en sumar cuatro Europa League. Y todo ello en apenas diez años. Lo dicho, irreal.
El partido de este jueves es fiel reflejo de lo que significa esta copa en Nervión. Impresionante puesta en escena de los hombres de Emery, que supieron sufrir cuando la Fiore apretaba y dar la estocada cuando dudó, sobre todo en una segunda parte de claro color local.
El 3-0 de este jueves cobra especial relevancia viendo la entidad del
rival, una Fiorentina que llevaba cinco años sin perder un partido
europeo a domicilio. El equipo de Montella no tiene de italiano más que el nombre, porque su fútbol es tan atractivo como elaborado.
Lo sabía el Sevilla, que superaba a su rival en pegada y físico, armas que los de Emery explotaron hasta la saciedad.
Una ocasión de Mario Gómez a los cinco minutos, asistido por un motivadísimo Joaquín, fue la carta de presentación de un equipo que, pese al 3-0, dejó una grata impresión en el Pizjuán, sobre todo en la primera parte.
El Sevilla, mucho más vertical, tiró de efectividad en su primera gran ocasión. Inapelable el remate de Aleix Vidal tras una notable combinación entre Vitolo y Bacca.
El 1-0 debía dar tranquilidad a las huestes rojiblanca, pero la Fiore reaccionó con furia y Mati Fernández casi empata de inmediato tras una internada soberbia de Joaquín por la banda. El chileno probó de nuevo fortuna con un remate desviado por Sergio Rico, que tuvo que emplearse más a fondo si cabe para desviar un disparo a bocajarro de Salah cuando
aún no se había cumplido la media hora de partido. Fueron los mejores
minutos del conjunto 'viola', pero sin pegada, ya saben, no hay paraíso.
El Sevilla, que había aguantado el chaparrón con entereza, golpeó de nuevo al comienzo de la segunda parte, tras un robo de balón de Vitolo que Vidal rentabilizó con un remate de pillo, pues Neto se había vencido esperando un centro del carrilero catalán.
El 2-0 fue una puñalada en el corazón 'viola', pues este equipo tiene
más calidad que espíritu. Fueron minutos de enorme zozobra italiana,
con un Sevilla crecido que empezó a manejar el partido casi a su antojo.
El tercer tanto vino a confirmar las sensaciones que transmitía el partido. Primorosa jugada del Sevilla por la banda izquierda y centro de Trémoulinas que Aleix Vidal -quién si no- remataba en el primer palo, propiciando el desvío a bocajarro y sin oposición de Gameiro a la red.
En plena bacanal rojiblanca, Banega pudo sumarse a la fiesta con un cuarto gol, pero hubiera sido demasiado castigo para una Fiore que trató de recomponer la figura en los minutos finales.
Un posible penalti de Coke sobre Joaquín, en una carga que Brych consideró
insuficiente para señalar el punto de castigo, fue lo más cerca que
estuvieron los italianos de anotar un tanto que les hubiera metido de
lleno en la eliminatoria, porque este 3-0 parece una losa demasiado
pesada.
Al final, nueva fiesta en el Pizjuán. Varsovia está ahora mucho más cerca pero no estaría de más recordar el papelón del año pasado en Mestalla, porque no siempre va a aparecer la cabeza salvadora de Mbia o Palop.
Si es así, si el Sevilla sale a por todas en el Artemio Franchi en vez de especular con este generoso resultado, la cuarta copa estará a un solo paso. Y esta historia de amor seguirá su curso.
Se agotan los calificativos para este equipo, que está cerca, muy cerca, de repetir final europea por segunda vez en su historia. Ahí es nada. Es normal que la Champions acapare los focos, pero lo que están logrando los nervionenses en esta competición es casi irreal. Tengan en cuenta que si ganan el título serán los primeros en sumar cuatro Europa League. Y todo ello en apenas diez años. Lo dicho, irreal.
El partido de este jueves es fiel reflejo de lo que significa esta copa en Nervión. Impresionante puesta en escena de los hombres de Emery, que supieron sufrir cuando la Fiore apretaba y dar la estocada cuando dudó, sobre todo en una segunda parte de claro color local.
Lo sabía el Sevilla, que superaba a su rival en pegada y físico, armas que los de Emery explotaron hasta la saciedad.
Una ocasión de Mario Gómez a los cinco minutos, asistido por un motivadísimo Joaquín, fue la carta de presentación de un equipo que, pese al 3-0, dejó una grata impresión en el Pizjuán, sobre todo en la primera parte.
El Sevilla, mucho más vertical, tiró de efectividad en su primera gran ocasión. Inapelable el remate de Aleix Vidal tras una notable combinación entre Vitolo y Bacca.
El Sevilla, que había aguantado el chaparrón con entereza, golpeó de nuevo al comienzo de la segunda parte, tras un robo de balón de Vitolo que Vidal rentabilizó con un remate de pillo, pues Neto se había vencido esperando un centro del carrilero catalán.
El tercer tanto vino a confirmar las sensaciones que transmitía el partido. Primorosa jugada del Sevilla por la banda izquierda y centro de Trémoulinas que Aleix Vidal -quién si no- remataba en el primer palo, propiciando el desvío a bocajarro y sin oposición de Gameiro a la red.
En plena bacanal rojiblanca, Banega pudo sumarse a la fiesta con un cuarto gol, pero hubiera sido demasiado castigo para una Fiore que trató de recomponer la figura en los minutos finales.
Al final, nueva fiesta en el Pizjuán. Varsovia está ahora mucho más cerca pero no estaría de más recordar el papelón del año pasado en Mestalla, porque no siempre va a aparecer la cabeza salvadora de Mbia o Palop.
Si es así, si el Sevilla sale a por todas en el Artemio Franchi en vez de especular con este generoso resultado, la cuarta copa estará a un solo paso. Y esta historia de amor seguirá su curso.
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